14 jun. 2010

Disney depende, ¿Y de grande?

(Primer dia en Universal, 8am arranco la locura)


Previo al análisis que dejó nuestro paso por el “mundo” de Disney hago una mención en agradecimiento a todos aquellos que colaboraron para que lográramos ingresar, Cande, Rodri, Nachito, más cualquiera que haya intentado alcanzarnos un pase y sobre todo al gran David Obama y su novia Chantal que nos recibieron en Orlando sin conocernos, por pedido de un amigo en común.
Desde chico me aterra un solo aspecto de crecer, cambiar la mirada natural y fresca por la que tienen los adultos sobre las cosas. Esa manera tan amargada de ver y vivir la vida. Estoy hablando de esos hombres grandes, que solo disfrutan cuando tratan temas “serios”, los mismos que sonríen poco y se quejan mucho, que se toman las pavadas angustiosamente y la diversión como un juego de niños, vaciando la vida de su vida. La visita a los parques de Walt me volvió a confrontar con aquella idea, yo que pensaba que “nunca sería así” al final tengo que concluir que el paso del tiempo en mí no ha generado maduración ni crecimiento, sino que ha hecho estragos. Por ese mismo devenir las personas nos contradecimos tanto y somos incapaces de resistir a un archivo, al final reconocer que es inútil pelear contra nuestra propia incoherencia creo que nos facilitaría la vida.


(Gente grande en Disney, divertidos o pelotudos?)

Esta introducción viene al caso por el balance que hago de los dos días de diversión en los parques, una experiencia agridulce que de tan entusiasmado que encaré, me terminó por aburrir. Es que por más que en mi vida en este momento tenga menos responsabilidades que las de un chico de primer grado (que tiene que traer el cuaderno de comunicaciones firmado de su casa) me es inevitable ver las cosas como un adulto. Tal vez por eso no pude a pesar de que me lo propuse, vivir los parques como un viaje de regreso a la infancia, con todo lo que ello implica, ya que no podía dejar de verle los peros a ese mundo tan artificialmente perfecto. Al menos me dejó tranquilo poder encontrar una causa posible que diera origen al mito de que Walt Disney está congelado, es una broma de quienes regresan de los parques cuando ven cuan “fríamente calculado” está cada detalle para que quienes ingresan vuelvan con los bolsillos vacíos. Menuda ciencia apuntada al flanco más débil de nuestros padres tan tiernos, que si alguna vez se preguntaron cuánto vale la sonrisa de un niño, ahora lo saben, en Disney un ojo de la cara.
A pesar de todo, ese no fue ni por asomo el motivo de mi decepción, porque para todo aquello llegaba mental (y económicamente) preparado. ¿Culpable entonces la expectativa, padre de toda desilusión? No lo creo. El desencanto se produjo por obra y gracia de una sola palabrita tan importante en nuestro mundo actual: el marketing. El marketing es lo que el dueño de un producto está dispuesto a informar acerca del mismo a la gente para que lo consuma, en síntesis, un suculento caldo de mentiras, omisiones y exageraciones. No es más que una herramienta inocente que genera una brecha, una dualidad en los productos, una cosa es lo que parecen y otra muy diferente, lo que son. A mayor (o mejor) uso de la herramienta, mayor la brecha. Y nosotros hijos modernos de este siglo somos capaces de perdonarle cualquier cosa al marketing, esas son las reglas del juego. Desde cosas grotescas como las famosas “fotos” de la comida tentadora, abundante y jugosa, y que luego resulta ser del tamaño de un canapé, hasta el uso y significado de nuestras palabras. Si yo te dijera que “te invito” a jugar a mi casa, y luego te cobro 20 dólares la estadía del estacionamiento, la comida aparte, 5 dólares la hora del perchero para colgar las cosas, y otros 15 por el uso y deterioro de todas mis pertenencias en general, me tratarías de fenicio y mentiroso, pero si quién lo dice es Walter Disney, “te invito, es un decir”. Marketing, lavado de cerebro, mentira desfachatada, todo normal. A esta altura del partido hemos sido arrinconados entre la espada y la pared gracias al marketing, porque de querer erradicarlo por el uso de la verdad, el mundo como lo conocemos se caería a pedazos, caería el consumo, aumentaría el desempleo, ni estómago para votar a los políticos nos quedaría. Cambiaríamos hacia una anarquía quizás, quién sabe.
Por lo tanto esta nota tiene la finalidad de equilibrar la balanza verdad - marketing hacia el lado de la primera. Es, como el motor de este viaje, la búsqueda de un mundo mejor, una exhortación a la rebeldía y al inconformismo. El mundo de Disney, no es tan maravilloso como lo pintan, es en realidad bastante berreta. La mayoría de las ambientaciones logran transportarte hacia otra realidad hasta cierto punto, el punto en que se descuidan los detalles y uno se encuentra con las herramientas externas, como parlantes en una selva o estructuras metálicas en los animales. Es berreta porque no hay esfuerzo ni intención en disimularlos. Berreta, es que desfilen por sus calles algunos personajes, el caso más indignante fue el de un Spider-man, con un disfraz de tela como los que compras en Once por pocos pesos cuando te cae una fiesta de disfraces de golpe. Estamos hablando de un “súper héroe” que vuela por las paredes, se cuelga de tela arañas que cuenta con un sentido arácnido que ningún hombre posee, y lo vimos pasar sentado manejando un cuadriciclo. Bochornoso! En cuanto a la “diversión infinita” de los juegos, la verdad sea dicha, no más de tres juegos que valen la pena por parque, y el resto una gigantesca montaña de relleno y bosta. Obviamente los juegos que valen la pena están sabiamente distribuidos en los diferentes parques para que no podamos matar todos los pájaros de un tiro. Si bien no puedo hablar por la totalidad de los parques, porque no tuve la suerte ni el interés de asistir a ellos, al menos ese era el caso de “The Island of Adventure” de Universal, y Hollywood Studios, de Disney. En Universal todos los galardones se los llevaba la montaña rusa de Hulk, a la que entramos totalmente chiflados a primera hora de la mañana (no fuimos ningunos verdes en eso), la de Harry Potter (que entiendo que es vieja y le cambiaron el tema ahora), más algún juego más, y en Disney vimos un muy buen show de cómo se filman escenas de persecuciones y riesgo de autos, la roller coaster de Aerosmith que empieza muy bien y después se cae, más la Torre del Terror que está muy bien ambientada. Lo peor es que elegimos los parques por recomendaciones de amigos, según sus experiencias ésos eran los “mejores”. Al cabo de mi visita, mi recomendación a futuros visitantes sería, que no vayan a menos que les regalen la entrada o que esperen a que Disney lance una promoción que permita ir a tres juegos por parque, por la mañana solamente, a un precio real. La promoción se llamaría algo así como “basta de relleno y de inflar boludeces, no pierdas más tiempo que el necesario en Disney”. Por último, también tengo que anticiparles, aunque sea motivo suficiente para que probablemente la mayoría con las ganas de ir desista, que no encontrarán pochoclos dulces calentitos (crispetas o pipocas para el lector sudamericano), ni nada, absolutamente nada, ni una mención al Rey León. Berreta, como les venía contando. Reíte socarronamente cuando escuches a alguien alabar la tecnología y el maravilloso mundo de Walter, y cuando te hablen de perfección, excelencia, calidad o del cuidado en el nivel de los detalles, obligalos de inmediato a leer esta nota. No te dejes influenciar por las voces que te digan que el problema está en que nosotros fuimos siendo adultos y es un parque para niños, por dos razones, primero porque “el marketing” está apuntado a informarnos que la diversión es para toda la familia y segundo porque si los niños fueran parámetro para establecer cuando algo es asombroso y divertido, nos juntaríamos los viernes a jugar a la escondida, la mancha o a pintar con crayones y comernos los mocos. Yo vi con mis propios ojos la felicidad de los chicos en Disney, como también la vi en los recreos del colegio mientras jugaban con una pelota de papel al metegol o cuando pegaban los papeles mojados en los techos de los baños. Por eso cuando mis hijos me pregunten algún día “Papá, vos porqué no nos llevas a Disney?” yo les responderé “Porque es berreta y es una mentira del marketing”, “Papá, siempre el mismo viejo amargado vos”. Perdón, la culpa fue del tiempo que pasó tan rápido.


(La de Hulk justifico el primer parque, un flash)


(Las golosinas desastrosas, caras y ni dulce de leche tenian. Ademas no habia pochoclos dulces calentitos, nefasto).

(Espaider man parecio un vago que se escapó de una fiesta de disfraces de Liceo Naval. Que carajo hacia en un quatri? Son chiquitos los nenes, no boludos)

(Dinosaurio que habla por si solo)

Aca en este video se puede apreciar lo que fue la roller coaster de Hulk totalmente Dalla Libera interpretado por Benja Pastrana)



Tana Voltan

12 comentarios:

  1. cesar14/6/10

    el público está deseoso de seguir leyendo relatos como este. No la cortes tana!!!

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  2. Anónimo14/6/10

    Buenísimo tu comentario, Mariano. Ya que estás en USA, te recomiendo dos librazos con los que te vas a sentir identificado:
    1.- The Mouse that Roared: Disney and the End of Innocence de Henry Giroux & Grace Pollock
    2.- Non-places de Marc Augé.
    Se que un viaje como el tuyo a lo mejor no es el tiempo más apropiado para leer, pero son dos libros breves pero clarísimos, como tu comentario. Un abrazo. Cristián

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  3. Tanita buena reflexion.
    La verdad que no fui nunca, ni me muero de ganas de ir, pero si voy alguna vez, voy a analizar lo que escribis.

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  4. cubano14/6/10

    Muchachos como andan??? Por primera vez desde que se fueron me dio un miedo fundado de que terminen con una ametralladora en la selva boliviana. Yo fui y disfrute como perro, les aconsejo ir a los demas parques. La de harry potter es 100% nueva abrio hace menos de un año. Sin lugar a dudas el americano medio que consume Disney es el prototipo de lo qeu no quiero ser, los alimentos que te venden son basura y te destruyem pero la magia esta, del reyleon podes ver un tremendo musical en animal kingdom y asi sucesivamente. Y le daria otra chance o al menos te recomendaria que vayas a six flags y tengan una descarga de adrenalina pura del estilo de la montaña rusa de HULK. Osea 100% montañas, que no es el concepto de disney. ME gusto tu relato pero se contradice de principio a fin, saludos y por ultimo cuando decis que no se deejn influenciar por la gente que le gusto la experiancia, que en vez de eso te escuchen a vos y lean tu verdad y se guien por eso me hace pensar que me perdi algo y que tu opinion no resiste que alguien no este de acuerdo. En cambio les diria a tods que si tiene la oprtunidad no se lo pierdan y saquen sus propias conclusiones, muchos quiza coincidan con vos otros tal vez no y al final del dia no te llevan a punta de pistola obligado a que pages y entres.
    saludos, buen viaje y sigan disfrutando de esta experiencia espectacular.
    cubano

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  5. Cubano no puedo creer una sola cosa de vos, que leas lo que escribo.....
    Todavia sigo anonadado.
    Si bancas a Disney, sos PLUTO!

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  6. Cristian gracias por los libros, los voy a leer, justo me leí los que traía creo que es una linda coincidencia.
    abrazo

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  7. Anónimo16/6/10

    relajate tanita, el mundo está lleno de incoherencias, de super héroes que terminan siendo de lo más mundanos, de super padres que se mandan super cagadas, de super novios, super amigos que un dia te sorprenden y te la ponen, de berretadas y detalles que demuestran que las cosas no son como uno entendía que debian ser. esa es la vida, tana voltan se hace el hippie y después termina en Disney el paraíso del consumo, sacandose la foto con pluto y comiendo comida chatarra. así debe ser. si no, que aburrido. que cada uno haga de su culo una flower y al que no le guste que mire para otro lado.

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  8. Anónimo17/6/10

    Hasta la victoria siempre!

    Afloja un poco q estas en yanquilandiaaaaa!!!

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  9. Anónimo19/6/10

    Tanita...que grande tu viejo!!! nunca te llevó a Disney...solo a Miramar, REñaca . al colegio y al rugby...adivinando las chapas de los autos, que entre pitos y flautas fueron mas de 1.000
    Un beso grande , es duro ya se extraña demasiado

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  10. cubano22/6/10

    Tanita la verdad pense que era una relato de benja, llegue al final y vi tu firma. Me gusto Disney y no soy Pluto pero sin dudas es uno de mis personajes preferidos junto con Tribilin a.k.a. Goofy.
    Saludos

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